miércoles, 14 de abril de 2010

CORRADO BALDUCCI


LA IGLESIA CATÓLICA - EXTRATERRESTRES "II"


NO ESTAMOS SOLOS

ASTROS. LEYES DE LA NATURALEZA
Mensaje de Nuestro Señor Jesús Cristo a Bertha Dudde
10 de enero de 1938


Querida hija: Es una ley muy sabia que en el universo, conforme a la Voluntad del Señor, todos los planetas sigan continuamente su órbita alrededor de su sol a una distancia determinada, con una uniformidad que se repite constantemente. Todo lo que en el universo hay creado depende de su sistema solar. No existe ningún planeta que pueda subsistir sin la luminosidad de su sol, porque cada cuerpo celeste tiene la finalidad de servir de hogar a innumerables seres. Sin embargo, las condiciones de cada uno de ellos son totalmente distintas. Si quisierais investigar al respecto, tendríais que respetar unas leyes que os son totalmente desconocidas. También la Tierra es un astro totalmente diferente de los demás, por lo que tiene sus leyes naturales propias. Si os queréis explicar lo que veis en el firmamento, poco adelantaréis.

Todos los habitantes de la Tierra se encuentran sometidos a las leyes de la misma. Establecer leyes sobre el universo, sería como querer explicar a los animales que la forma de pensar de cada hombre es distinta.

Vuestro criterio siempre se formará basándose en las leyes naturales imperantes en la Tierra; pero el universo esconde inmensidad de secretos. ¿Quién puede afirmar que las creaciones del Señor hayan sido hechas de la misma manera en todos los astros? Un astro, con las correspondientes leyes que le permitan albergar a los seres que le han sido atribuidos, es tan diferente de otro como distinta es su finalidad. Las leyes que el Creador del universo ha impuesto a los diversos astros según su sabio criterio, son totalmente incomprensibles para la mente humana. Al contemplar la Creación inmensa, todos los seres debieran reconocer la magnificencia del Señor. Cuando el hombre observa la Creación y consigue tener una mínima idea de una parte minúscula de ella, de la Tierra, sin ser capaz de revelar cabalmente sus secretos, ¿no debería brotar de él un sentimiento sagrado ante la infinitud del universo y la inconcebible magnificencia del Creador? ¿No debería afirmar que todo está creado según una sabia idea divina y que el hombre, formando parte de la obra de la Creación, está proyectado en ella, por supuesto con una tarea cuyo cumplimiento tiene que ser la finalidad de su vida terrenalQuien procura estudiar la Tierra y los astros que se encuentran alrededor de ella, si reflexiona bien sólo debería desear servir al Señor del universo; porque inmenso es el universo y minúsculo es el hombre.
Amén.

OTRAS DECLARACIONES DE MONSEÑOR CORRADO BALDUCCI
Miembros ilustres de la Iglesia católica, algunos muertos en olor de santidad y canonizados posteriormente, han dejado testimonios a favor de la habitabilidad de otros planetas y la existencia de vida inteligente extraterrestre. A sus voces se ha unido en los últimos años la de monseñor Corrado Balducci, experto demonólogo y prelado del Vaticano cuyos argumentos no dejan indiferente a nadie.

Los Seres del cosmos no son una invención de la mente humana ni una conjeturay probablemente están más evolucionados que nosotros”. Con declaraciones de este tipo, más propias de un ufólogo que de un sacerdote católico, el padre Corrado Balducci sigue la estela de otros muchos miembros de la Iglesia católica que se han pronunciado anteriormente a favor de la existencia de vida extraterrestre.

Balducci, conocido por sus libros sobre demonología y exorcismos, ha sido hasta su reciente jubilación Padre de la Congregación para la Evangelización del Pueblo y es un teólogo muy respetado en Roma, amigo personal del papa Benedicto XVI.Lo sorprendente es que desde hace unos años es frecuente su participación en congresos y programas sobre ufología. Y en los últimos meses toda la prensa se ha hecho eco de la entrevista que ha concedido para completar un libro del ufólogo Whitley Strieber, Confirmation”,que trata sobre el fenómeno extraterrestre. En ella Balducci reitera que dado el gran número de testimonios, la existencia de los extraterrestres no puede seguir negándose (...) Algunas de las historias pueden deberse a un desequilibrio mental (...) o a la confusión con algún tipo de Objeto Volador No Identificado pero terrestre (...) En todo caso, con ello se eliminaría el número de testimonios veracespero nunca la duda. En realidad, una posición de escepticismo integral ante la numerosa cantidad de casos es injustificadaes más, a priori parece contraria a la prudencia elemental sugerida por el sentido común.

MÁS ESPIRITUALES Y EVOLUCIONADOS
Los argumentos de Balducci, que posee una mente analítica y acostumbrada a hablar racionalmente de lo invisible, se apoyan en tres pilares y demuestran que la existencia de seres extraterrestres no es incompatible con las enseñanzas de la Iglesia católica ni con el contenido de la Biblia o del Nuevo Testamento, sino todo lo contrario.

El primer bastión es una antigua frase del poeta latino Lucrecio Caro (98-55a.C.): Natura non facit saltus” (“La Naturaleza no da saltos”). Curiosamente, Lucrecio es conocido por su De Rerum Natura, obra en la que expone su concepción evolucionista y antiteológica sobre la creación del Universo, los cuerpos y las almas. Pero su frase da pie a Balducci a argumentar que entre los hombres - cuyo espíritu está subordinado a la materia - y los ángeles - que son todo espíritu - es verosímil que existan otros seres con más espíritu y menos materia y cuerpo que nosotros, y que estos seres podrían tener una ciencia, una capacidad natural o una conciencia superiores a las nuestras.

Los otros pilares son el Antiguo y el Nuevo Testamento. Según Balducci, existen varias frases en ambos de las que se desprende la posibilidad de que exista vida extraterrestre. Así, en el salmo 95-11 del Antiguo Testamento se dice “Alégrense los cielos y salte de gozo la tierra”, una invocación que podría hacer referencia a la vida mas allá de este planeta. Y otro verso que parece hablar expresamente de ello es el 1 del salmo 23: Del Señor es la Tierra y todo cuanto contiene, el Universo y sus habitantes¿Por qué el autortras haber citado a la Tierra, recuerda también el Universo y sus habitantes? ¿Acaso no puede tomarse esto como una alusión a la presencia de seres vivos en otros lugares del Cosmos?

Por otra parte, Balducci hace notar que, según expertos exégetas como el padre Arístide Serra, en la palabra Universo - que se repite 66 veces en la Biblia - está implícita la presencia de otros mundos habitados. En cuanto al Nuevo Testamento, en el Evangelio de San Juan (10-16) se dice: También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor. Una alegoría que deja asimismo una puerta abierta a las especulaciones sobre seres distintos a los humanos.

REDENCIÓN DE LOS SERES CÓSMICOS
Tras advertir que la interpretación de estas frases bíblicas podría extender el mensaje de la creación allende las fronteras terrestres sin que ello pusiera en duda la veracidad del texto sagrado, la existencia de SERES inteligentes aún plantea otras dudas razonables para cualquier cristiano, como la finalidad de la redención de Cristo. ¿Es su sacrificio aplicable también a otros habitantes del Universo? Para Balducci está claro que sí. En su carta a los colosenses, cuando habla de la reconciliación por medio de la muerte de Cristo, San Pablo dice de CRISTO que es el centro de la creación: Por él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierravisibles e invisibles (...) Todo fue creado por medio de él y para él (...) Y por él quiso Dios reconciliar todas las cosas (...) restableciendo la paz entre el cielo y la tierra por medio de la sangre que derramó en la cruz (1, 16-20). Unas afirmaciones de las que Balducci deduce que Cristocomo Verbo Encarnado, ejerce su influjo sobre todos los planetas habitados.

Por último, monseñor Balducci recuerda que el último domingo del año litúrgico está dedicado a la Fiesta de Cristo Rey del Universo, y que esta universalidad de su reino, subrayada durante la santa misa de este domingo, puede muy bien ser extensible a otros planetas habitados.

EVANGELIZACIÓN DE LOS EXTRATERRESTRES
Las declaraciones de Balducci dan lugar a todo tipo de conjeturas. En primer lugar, porque sabemos que ningún alto prelado de la Iglesia católica realiza afirmaciones públicas - especialmente sobre cuestiones tan espinosas - si no es con el visto bueno de sus superiores jerárquicos. De lo contrario suele haber un desmentido posterior inmediato o el prelado suele recibir la orden de callarse. Dos reacciones que no se han producido en este caso. Así que cabe preguntarse si el empeño de Balducci en convencernos de la existencia de vida extraterrestre inteligente tiene su origen en alguna estratagema de la Iglesia cuyos fines se nos escapan. En este sentido, hay quien relaciona estas declaraciones con la próxima desclasificación del Tercer Secreto de Fátima, nunca revelado oficialmente. Siempre se ha dicho que la Iglesia no ha desvelado su contenido por prudencia. Y las hipótesis apuntan a que bien podría anunciar una III Guerra Mundial o una crisis doctrinal de la Iglesia tan fuerte como las que provocaron las escisiones de la Iglesia ortodoxa y de la protestante. Pero ahora, tras las reiteradas declaraciones realizadas por Balducci en los últimos años, empieza a sospecharse que el tercer misterio podría recoger información sobre vida extraterrestre. Quizá por ello Balducci ha manifestado que su primera pregunta a un extraterrestre sería cuál es su concepto de Dios.

Aunque en todas las entrevistas el prelado se ha apresurado a aclarar que la suya es una investigación personal en la que el Vaticano no tiene nada que ver, también es cierto que algunas de sus declaraciones dejan entrever que en la citada institución existe un comité que estudia los presuntos encuentros con extraterrestres con rigor y seriedad.

En todo caso, no deja de ser curioso que 400 años después de la quema de Giordano Bruno en la hoguera por afirmar que los planetas giran alrededor del Sol se produzca un giro en el seno de la Iglesia, y esta vez de 180 grados, para reconocer que la Tierra no tiene por qué ser el único de los mundos habitados posibles. Aunque, como apunta Balducci, ya otros antes que él así lo sugirieron.

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